Ningún exceso es bueno: Entre la diversión y la responsabilidad

excess-0El cambio que significa la vida universitaria es quizá uno de los más importantes cambios que una persona experimenta a lo largo de su vida.

No obstante, los universitarios que recién comienzan a serlo, no toman perspectiva sobre este aspecto fácilmente, y pueden ser víctimas de su inexperiencia para vivir y ser arrastrados por la marea si no tienen claros sus objetivos, que pueden servir de ancla para no caer en excesos.

La importancia de divertirse, pero recordando lo que se valora en la vida

Nadie puede negar que divertirse y socializar es una parte fundamental de la vida de una persona. De hecho, las investigaciones dicen que uno de los factores de protección vitales más importantes es la amplitud de una red social. Esto quiere decir que cuanto más se expanda la red de amistades y contactos, más probabilidades hay de no caer o de encontrar soporte en momentos de dificultades personales, lo cual disminuye la probabilidad de afectación de la salud mental.

Se sabe también por estudios, que las personas que tienen claro lo que es importante para ellas en la vida de alguna manera transforman el malestar en algo con sentido si es que sirve a los fines valiosos que tienen presentes. Es decir, para estas personas dosificar los momentos de diversión se convierte en algo agradable, que les facilita el no excederse con los momentos de diversión.

¿Cómo establecer un curso de acción importante en la vida de un estudiante?

Ser responsable debe ser algo que tenga sentido para la persona que elige este curso de acción, y eso solo puede conseguirse si se asocia a resultados intrínsecamente valiosos para la persona.

Está demostrado que una conducta se puede mantener más estable en el tiempo cuando las consecuencias de dicha conducta son favorables para la persona y la persona contacta con ellas (mediante la experiencia y/o mentalmente).

El universitario ha de contactar con las consecuencias favorables de ser responsable. Si bien puede resultar difícil, se puede confiar en profesionales de la conducta para este proceso.